domingo, 22 de mayo de 2016

Esa era yo...

La chica tímida a la que nadie mira, la que no destaca por no tener mascaras impuestas por la sociedad, esa que cada vez que pasas por su lado te sigue con la mirada sin que te des cuenta, de la que no conoces su existencia. Hasta que no tuviste opción, la hablaste con tu mascara puesta, pero ella no lo sabía, no sabía que estaba hablando con una mascara, ella creía en ti. te aprovechaste de ella en todo momento, de esa chica vulnerable y manipulable de la que todo el mundo se burlaba por el simple hecho de no haber encontrado su lugar en el mundo, ella vio en ti a su salvavidas, vio a su ángel, pero esa era solo una máscara, y tras ella estaba su demonio. Ella estaba sola cuando tú apareciste, el chico imbécil al que todas querían, pero con tus bromas ella reía, reía contigo, vio una cuerda para salir de ese oscuro pozo en el que estaba atrapada. Cuando ella confió en ti, cuando estuvo a punto de salir del pozo soltaste la cuerda, lanzandola al vacío, aun mas profundo y oscuro que en el que estaba inicialmente. Mi pregunta es solo una, ¿por qué?, ¿qué sentido tenía todo?, ¿valió la pena su sufrimiento?. Solamente te quiero dar las gracias, porque gracias a ti esa chica ya no es manipulable ni vulnerable, gracias a ti ella ve las mascaras, gracias a ti le salieron alas para poder salir de ese pozo que la encerraba, gracias a ti esta por encima de ti y de todos. te lo agradezco porque esa chica a la que dejaste caer era yo. Me utilizaste a tu antojo sin consideración alguna, solamente para echarte unas risas, pero aún así no cambiaría nada, porque sino no te habría conocido y seguiría siendo la chica tímida, manipulable y vulnerable en el fondo de ese oscuro pozo. Estoy orgullosa de mi y de mis logros, he logrado salir de ese pozo y estar sobre los que me hicieron daño. Solamente me da pena algo: tú. Porque en el fondo no eres más que un niño asustado victima de esta sociedad que premia al mal y castiga al bien. Me das pena porque tu también eres preso, preso de las máscaras impuestas por la sociedad, pero tú no tienes alas ni las vas a tener porque a diferencia de ti, yo sabía que era presa de la sociedad. Ahora soy libre, y puedo volar felizmente esperando ver como se queman los demonios que conforman la sociedad. Y ahora dime, ¿que se siente al estar ahí abajo?  

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